Carpe Diem

Atados a una ley de vida.

Y otra vez , jugamos a ser los dueños; otra vez, nosotros fuimos los que perdimos. Nunca pude llegar a pensar en lo dura que es la vida, en los obstáculos que hay que superar para ser felices. Nunca me imaginé que tenían que pagar los justos por los pecadores. Egoístas, crueles, ambiciosos. Siempre queremos más, nunca estamos conformes, siempre queriendo saciar nuestro consumismo, siempre derrochando. Crueldad. Nos creemos más grandes por tener más, por ser mejores, miramos con desprecio al más desgraciado, por debajo de nuestro hombro. Pero ellos, humanos, nunca podrán ser felices con las pequeñas cosas de la vida, siempre querran más y más, hasta que ya no quede nada.

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