Carpe Diem

Que todo vaya bien.

Hoy es uno de esos días en los que te encuentras sola, que aunque tengas a alguien ahí siempre para apoyarte, ayudarte y sacarte una sonrisa, te sientes sola. No sabes porqué estás así por mucho que lo pienses. Quién lo sabe. La verdad es que ahora mismo me gustaría poder sacar de nuevo esa sonrisa que tenía en la cara, me gustaría hacer reír a mis amigos como siempre hacía, y poder reírnos recordando los mejores momentos del verano, pero a mí ya no me sale tan fácilmente esa sonrisa, y no tengo ganas de recordar los buenos momentos porque siempre se me vienen a la cabeza los malos. Cada lágrima que cae de mis ojos es una pequeña parte de mi tristeza y de lo que de verdad siento por dentro. He intentado que no se me note, pero he llegado a un punto en el que es imposible ocultarlo. A veces, si no llega a ser por ellos, no sería capaz de reírme, de divertirme, de hacer lo que mejor se nos da. Hay días en los que no se si es mejor hablar o simplemente esperar a que el tiempo ponga las cosas en su sitio. A lo mejor estoy así por mi inseguridad, o por las dudas que tengo de vez en cuando en la cabeza. Pero ¿por qué siempre me pasa eso? No sé, pero siempre es la misma historia, cuando llego al punto de querer tanto a esa persona, siempre llegan las dudas… Son dudas pasajeras, que igual que vienen, se van. Pero así día tras día hasta que no puedes más y se lo cuentas a los tuyos esperando una respuesta que te ayude. Esas personas te ayudan o te intentan ayudar y casi siempre lo consiguen, pero esta vez no es así. Porque ahora cada cosa que veo, que escucho, que siento… me recuerda los malos momentos, lo que me he perdido, ahora que por fin era feliz. Es un sentimiento que no se puede evitar, que cuando llega a lo más profundo de tu corazón permanece ahí día a día y que aunque a veces se esconda entre sentimientos felices, siempre, siempre acaba apareciendo de nuevo. Puede que esté madurando. Si es así quiero seguir siendo siempre una niña, la niña que he sido siempre, la niña que se reía sin parar, la niña que siempre estaba feliz y nunca lloraba por nada. Porque, al fin y al cabo, tirar todos estos años de felicidad para mí, más bien parece una locura.

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