Carpe Diem

Nada es tan perfecto como parece.

Hay días muy iluminados, que se entienden perfectamente, que son los que me gustan; en los que ocurren esos momentos… esos que no quiero terminar nunca. También hay días un poco menos iluminados, en los que no ocurren tantas cosas buenas, que tienes ganas de que terminen. Pero sin duda no son los peores el segundo tipo de días. Los peores son esos en los que no hay ni una pizca de iluminación, ni un rayito de luz que los ilumine… en los que no sabes qué pasa, en los que todo, todo, todo, sale mal. Los odio. Odios esos días en los que el mayor sentimiento es sentirte mal contigo misma. Los odio porque sentirse así duele demasiado.

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