Carpe Diem

Cuando recuerdas que no vas a ninguna parte, es cuando te aceleras.

Definitivamente, los mayores están en el mundo para recordarnos los miedos que nosotros no tenemos. Los adultos tienen miedo. En cambio, a mí sí que me alegra que ella tenga ese sueño. Cuando habla le brillan los ojos, llenos de vida. Para mí, el suyo es el sueño oportuno. Le he pedido que me mire los ojos y que me avise cuando brillen, así a lo mejor descubro mi sueño mientras le hablo de algo, no vaya a ser que esté distraído y no me dé cuenta. Ella acepta: Cuando vea brillar tu sueño en tus ojos, te lo diré.” Le pido que me haga otro cuadro. Acepta también. Se le iluminan los ojos y tengo la sensación de que me calienta la piel. Brillan azules. Ese es su sueño. Yo aún no tengo ninguno, pero noto que está llegando . ¿Que cómo lo sé? Por mis ojeras. Sí, tengo bolsas debajo de los ojos que sirven para llevar mis sueños. Cuando encuentre el mío, las vaciaré y mis ojos brillarán ligeros…
Acelero hacia el azul del horizonte y tengo la sensación de estar casi volando, sin frenos ni sueños…

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