Carpe Diem

La poesía es una trola en versos. Dante, que te jodan.

 Saco mi pequeña navaja y comienzo a grabar algo en el tronco del árbol de al lado. Mientras lo hago pienso mecánicamente en mi próximo movimiento, el movimiento para dar jaque mate al destino, el movimiento para ser feliz. Miro el cielo de vez en cuando  y mis dedos se demoran en los pliegues seculares de aquel árbol, que es fuerte, que es firme, que es feliz en el corazón de ese parque. Es un árbol y hace de árbol: hunde sus raíces en las aguas del río de al lado y crece. Sigue su naturaleza. Ese es el secreto de la felicidad: ser solo uno mismo. Hacer aquello para lo que valemos. Me gustaría poseer la fuerza de aquel árbol, áspero y duro por fuera; vivo y tierno por dentro, donde circula la savia. No me atrevo a ir a verle. Tengo miedo. Tengo vergüenza. Me tengo a mí misma, pero eso no basta, nunca basta. Sigo grabando la corteza, sin pensar…

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