Carpe Diem

Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.

Pocas palabras, pero las justas. Si fuese cine, género aún por inventar. Si fuese perfume, la arena a primera hora de la mañana, cuando la playa está sola con el mar. ¿Color? El rojo, como el amor es rojo. Pensado en esto, echo a volar por calles transitadas por millones de coches, y es como si no estuvieran. Todo el viento del mundo me acaricia la cara y yo lo bebo como se bebe la libertad. Canto ”eres el primer pensamiento que me despierta por la mañana”, y cuando me despierto realmente ya ha oscurecido. He deambulado a ciegas sobre mi alfombra voladora, sin darme cuenta del paso del tiempo. Cuando estás enamorado el tiempo no debe existir. Pero mi madre sí que existe, no está enamorada y encima está furiosa porque no sabía donde andaba metida. Pero, ¿y yo qué puedo hacer? Es el amor. Así son los momentos rojos de la vida: sin reloj. ”Pero ¿se puede saber dónde tienes la cabeza?” Los mayores no recuerdan qué es enamorarse. ¿Qué sentido tiene explicarle una cosa a quien ya lo ha olvidado? ¿Qué sentido tiene describirle el rojo a un ciego? Mi madre no entiende y encima quiere que me concentre. Qué ilusa. ¿En qué estará pensando?

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