Carpe Diem

Todo lo que un día soñé.

Cuando alzo la vista, veo que me está mirando. Aquel rostro de ojos claros como el cielo, que me miran con atención, con esfuerzo, como cuando se abre una puerta oxidada, sonríe, y de golpe de esa puerta sopla una corriente y me acomete la felicidad que, desde toda aquella tristeza, tenía olvidada. Sopla, me envuelve, me sumerge y me susurra como si cantara. Y contemplo el azul de sus ojos: un mar en el que se puede naufragar sin morir, en cuyo fondo siempre hay paz, incluso cuando hay tormenta en la superficie. Y mientras ese mar me mece, sonrío con la sonrisa perfecta, que solo sale cuando el amor es perfecto. Mi sonrisa dice sin palabras que cuando empiezas a vivir de verdad, cuando la vida nada en nuestro amor rojo, cada día es el primero, cada día es el principio de una vida nueva.

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